
Alfonso del Real
Comienza a trabajar en el teatro como meritorio a principios de los años 30 en la compañía de Antonio Vico y Carmen Carbonell, y más adelante en la de Loreto Prado y Enrique Chicote. Sin embargo, no debuta en el escenario hasta 1934 con la compañía de Casimiro Ortas.
Tras la contienda civil, en la que se ignora dónde trabajó o si sirvió en el bando nacional, comenzó como tenor cómico de zarzuela, formando parte a comienzos de los cuarenta de la compañía de Salvador Videgain. A finales de esa década se inicia en un género teatral entonces en boga en España, la revista, y participa entre otras obras, en La de los ojos en blanco o Que me la traigan. En los siguientes años, continúa abundado en el género, que compagina con comedias (My Fair Lady, Préstame un billoncito, Comedia sin título, de Federico García Lorca) o incluso zarzuela como tenor cómico (La Gran Vía).
En los años cincuenta intentó montar su propia compañía, pero el proyecto fracasa y Alfonso del Real queda prácticamente en la ruina. Se retira entonces del mundo del espectáculo y se convierte en administrador de los negocios de su amigo, el también actor Manolo Morán.











