
Jack Hawkins
Era el menor de cuatro hermanos. Su padre era constructor, pero Jack se interesó más en la interpretación que en el negocio familiar de la construcción. Hawkins debutó en Londres a la edad de doce años en el papel de Elf King, en la obra teatral Where The Rainbow Ends. A los diecisiete volvió a actuar en la misma obra, pero en el papel de St. George. A los dieciocho, actuó en Broadway en Journey's End. A los veintiuno, en Londres, hizo el papel de un joven amante en Autumn Crocus.
Debido a la Segunda Guerra Mundial, Jack interrumpió su carrera para servir en los Reales Fusileros Galeses, y con el grado de coronel pasó gran parte de su servicio organizando la ENSA (Asociación de Espectáculos de las Fuerzas Armadas) en la India y coordinando el entretenimiento de las tropas británicas en dicho país. Al término de la guerra logró reanudar una sólida carrera en el cine, a menudo desempeñando roles autoritarios pero de poca importancia, en películas como One Five (1952), The Long Arm (1956) y The Cruel Sea (1953), donde interpreta al capitán George Erickson de la corbeta HMS Compass Rose, en uno de sus más importantes papeles, convirtiéndose así en estrella. Por esta misma época fue, junto con Vittorio de Sica, Dan Dailey y Richard Conte, una de las cuatro estrellas de las series de televisión que produjo J. Arthur Rank. Alexander Korda aconsejó a Jack que trabajase en el cine y le ofreció un contrato de tres años. Irónicamente, Hawkins era liberal y hombre emotivo, en marcado contraste con su apariencia conservadora en la pantalla.
Hacia finales de la década de 1950 Hawkins desempeñó papeles de carácter, a menudo en películas épicas como The Bridge on the River Kwai (1957), Lawrence of Arabia (1962), en el papel del general Edmund Allenby, y Oh! What a Lovely War (1969). En El puente sobre el Río Kwai, Hawkins tuvo que convencer a su gran amigo Alec Guinness para que aceptara el papel del coronel Nicholson, rol que llevó a Guinness a ganar el premio Óscar al mejor actor.











