Cargando...
Cargando...



Cuando Rodrigo era niño comía en casa de su abuela Marité y esperaba hasta ver entrar a Montse, su tía, que venía del trabajo. Sin sentarse, Montse llenaba una bolsa de plástico con una barra de pan, un recipiente con comida, botellas de plástico vacías y un ladrillo caliente envuelto en periódico. Iba a llevar la comida a alguien. Un día, decidió llevar consigo a Rodrigo con una condición: no hablar. 18 años después, no recuerda nada.